Al momento de iniciar
una empresa, uno de los primeros aspectos a considerar es la entidad comercial
bajo la cual se va a operar. Existen
varias opciones. Puede hacerlo como
persona natural o como persona jurídica.
Aún dentro de las personas jurídicas existe una cohorte de especies para
escoger. Entonces ¿Cómo decidir cuál es la entidad correcta bajo la cual
operar? Una de las ventajas de operar como persona
natural es que no hay que incurrir en los gastos inherentes a la conformación
de una sociedad. Sin embargo, esta
opción tiene sus desventajas, porque usted respondería con todo su patrimonio
por las deudas que contraiga en la operación de su negocio, es decir, que a la
larga podría ser mucho más costoso operar de esta manera. La segunda opción es la creación de una
persona jurídica o sociedad. Las
sociedades pueden ser de personas o por acciones. Las más frecuentemente
utilizadas son las sociedades de responsabilidad limitada y las sociedades
anónimas. En las sociedades de
responsabilidad limitada, tal y como el nombre lo indica, su responsabilidad se
limitaría a su aporte social hecho o prometido, salvo algunas excepciones, como
por ejemplo, que su nombre aparezca en la razón social. En las sociedades anónimas los accionistas
sólo son responsables por la cantidad que adeuden a cuenta de sus acciones. Como
puede apreciarse, uno de los propósitos de la creación de una sociedad es la separación
del patrimonio personal de las deudas que contraiga la sociedad. Existen otras diferencias por las cuales
usted podría inclinarse por la sociedad de responsabilidad limitada o por la
sociedad anónima. Si necesita asesoría sobre la entidad a escoger, contáctenos a gondola.organization@gmail.com .
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